Sola en la oscuridad de la calle, a altas horas de la noche, solo escuchaba mis pasos.
Le estaba buscando, quería saber de él, encontrarle.
Tenia un plan, y necesitaba que funcionase.
No sabia que fuerza estraña, me empujaba hacerlo.
Pero sabia que él me necesitaba, y este era por fin mi destino.
Nunca había encontrado algo que me llenase, trabajaba, tenia una vida normal, pero totalmente vacía.
Hasta que nos encontramos, bueno, él me encontró a mí.
Llevaba días buscándolo, haciendo cosas imprudentes. El había aparecido en otras ocasiones, pero ya estaba perdiendo la esperanza.
Pero esta noche, era la definitiva.
Podía sentirlo, estaba cerca, me observaba.
Mis pisadas sonaban fuertes en el metal, cada paso estaba mas cerca de encontrarlo, o desaparecer.
En lo alto, pude ver el vacío, las aguas negras, oscuras.
Estaba aterrada, pero una fuerza interior me empujaba.
Me subí a la barandilla, despacio, intentando mantener el equilibrio.
El viento, era fuerte, mis cabellos tapaban mi rostro.
Una suplica interior, retumbaba en mi mente.
¡No me dejes caer!
Un paso mas, y todo acabaria.
Mi pie ya en el vacío, y nada.
No pasaba nada.
Estaba loca, que estaba haciendo. Ya veía los titulares en el periódico.
"Joven de 22 años, se ha suicidado desde un puente, aparentemente era una chica normal....."
Esto era una tontería, me disponía a bajar cuando una ráfaga fuerte de viento, me hizo perder el equilibrio y con un grito me precipite al vacío.
Desde lo sucedido en la habitación, habían pasado días.
Estaba furioso, pero no con ella, si no, con migo mismo.
Todo lo que me rodeaba era muerte, destrucción.
Todo lo que tocaba desaparecía, lo puro lo volvía impuro.
Rasgaba las vidas, sin el menor asomo de culpa.
Y ahora la había encontrado a ella.
Dispuesto a corromperla.
Destruir su alma, y hacerla caer al infierno.
A mí mundo, recaudar otra alma.
Era mi trabajo, la razón de mi mísera existencia.
Pero no podía.
Esta pequeña humana había desbaratado todas mis barreras.
Después de tantos siglos, no sabia hacer otra cosa.
Yo era el mal.
Desplegué mis alas, y surque el cielo, en su busca. Llevaba muchas noches, observandola, sin que notase mi presencia, y la había visto hacer cosas insensatas, pero nunca estuvo en peligro.
Estaba cerca, la sentía.
No podía permitir, que la ocurriera algo.
Esa fuerza desconocida, me hacia proteger su alma.
Tal vez esta era mi redención, para volver.
A lo lejos, la divise.
Estaba subida peligrosamente en la barandilla de un puente.
¡Maldita idiota, iba a caer!
Estaba a poca distancia, cuando la vi intentar bajarse.
Sonreí interiormente.
Después de todo, apreciaba en algo su vida.
Pero apareció un viento, que el ya conocía.
Estaba empujado por el mal.
Ereshkingal, maldita zorra.
Su risa siniestra sonó en mi mente, y vi como era empujada al vacío.
Mil sentimientos me inundaban, y la única ocurrencia que salió por mi boca fue algo idiota.
-¿Tienes un horario o algo así?- el me miró como si estuviera loca - ¡no me mires así!, lo digo, por si tienes que irte ya.- cada vez estaba mas nerviosa- quedate un rato con migo.
El silencio se hizo un poco incomodo, me empezaban a sudar las manos, y eso rara vez me ocurría.
Por la ventana, solo se escuchaba el ruido del trafico y algún que otro viandante.
Por fin, el dio señales de vida, y soltándose de mi agarre, con paso pausado pero fuerte, se sentó al borde de mí cama.
No es que fuera el lugar mas adecuado, pero a estas alturas, ya daba igual.
-Ya sabes que soy y de donde vengo - su voz tan masculina era pausada, pero no me miraba directamente- ¿ por que haces esto?.
-¿Por que hago que?- Mas o menos sabia por donde iba, pero quería que se explicara mejor y así no meter la pata, como tantas veces me pasaba.
Me miro directamente, con esa mirada que me calentaba y a la vez me hacia temblar de miedo.
-No me tienes miedo, eso me dice que eres muy imprudente. Caminas a desoras por las calles, invitas a desconocidos a tu habitación, y por si eso fuera poco, a un ser como yo. No aprecias mucho tu vida.
-Sí te conozco......bueno, solo un poco. Soy una persona muy intuitiva y se que necesitas mi ayuda, y si hubieras querido hacerme daño, ya lo habrías hecho.
Sus labios mostraron una sonrisa socarrona, se puso en pie y caminó hacia mí. Como el depredador que era, me acorralo contra la ventana abierta, si quisiera podría empujarme y caer al vació. Pero solo me aprisionaba con su cuerpo.
Mi rostro quedaba a la altura de su pecho, forzándome a ponerme de puntillas, para quedar un poco mas a su altura.
-Nunca estés tan segura- me dijo roncamente.
Por unos instantes creí que me besaría, pero me aparto bruscamente a un lado y desapareció como siempre hacia.
Me quede observando el cielo, intentando buscarlo en la negrura de la noche.
La próxima vez, no escaparía tan facilmente.
El me necesitaba, no me preguntes por que, pero yo lo sabia.
Cuando mi mano tomó contacto con su piel, sentí como me veía arrastrada hacia un mundo que desconocía, miles de imagenes y secuencias inundaron mi mente, haciendome estremecer.
Vi a un Nergal igual de hermoso pero que irradiaba luz y esplendor.
En una gran sala, reunido con mas seres opnipotentes, y en el centro un ser oscuro que me causaba miedo y temblor. Le acusaba con la mano, de no arrodillarse ante él.
Todo sucedía ante mí como una película.
Como castigo, por la ofensa, le mandaron al inframundo a pedir perdón a Ereshkingal, la Diosa del inframundo.
Después de pasar las siete puertas, con sus pruebas, se encontró a la Diosa en su trono, con su hermosura endiablada, se encaprichó de él nada mas verlo.
Nergal cayó en sus redes y pasó siete días con sus siete noches, abandonandola después.
Ereshkingal, cuando se dio cuenta de su engaño, mando buscarlo al cielo, sin obtener resultado. Ella amenazó con enviar a la tierra a los muertos y que estos superaran a los vivos.
Nergal enfurecido por su crueldad, volvió al inframundo, rompiendo las siete puertas, y cuando llego a su trono la alzó con furia de los cabellos.
Ella maestra en el engaño, consiguió que se quedara junto a ella para gobernar juntos el reino de los muertos.
Sentí como el frió y la furia me consumía, hacia esa horrible "mujer".
Todo se volvió oscuro, y me encontré de nuevo con esos ojos verdes observandome. Mi mano seguía agarrada con fuerza a su brazo.
Y ahora tenia razón mas que suficiente, para no soltarlo.
Me quedé petrificada, helada.
¡Un Dios del inframundo!
Si es que todo me tenia que pasar a mí. Bueno, realmente no se que haría otra gente en mí situación, pero yo la iba a sacar probecho.
No todos los días se conocía a un ser así, uno de mis defectos, era ser muy curiosa.
El estaba esperando algún tipo de reacción, pues su mirada me estudiaba fijamente.
Y yo, teniendo una conbersación con migo misma.
Sonreí sin querer.
Su reacción me pareció desproporcionada.
Pues en un pis pas, apareció pegado a la pared que tenia a su espalda, tumbándome el televisor, y los pocos adornos que estaban encima del aparador.
-¿Quien eres?- Su voz gutural lleno toda la habitación, y me hizo temblar, pero no perdí la reacción de contestarle.
-¿Como que quien soy?, aquí el único bicho raro eres tú.- le dije incorporándome, sintiéndome enfurecer poco a poco- yo no voy colándome en las habitaciones de la gente, acosándolas, y metiéndoles miedo.- termine de decirle, tirándole la almohada de la cama, necesitaba alibiar un poco la tensión acumulada, y arrojar cosas, me hacia sentir bien.
Para mí asombro, el se fue deslizando sobre la pared, hasta quedar sentado en el suelo. Se llevo las manos a la cabeza como si sintiera dolor.
Yo no sabia que hacer, tampoco le había dicho algo muy feo.
Estaba tentada entre acercarme y abrazarle o voverle a tirar la almohada que quedaba.
Pero no hice ninguna de las dos cosas, pues el se incorporo, y con los brazos caídos a los lados de su imponente cuerpo, y las palmas vueltas hacia mí, me dijo.
-No volveré a molestarte. Olvida todo.
Y cuando ya se acercaba a la ventana, corrí, pues sabia que desaparecería y no podría detenerle.
-¡Espera!, no te vallas.- le dije medio suplicante, agarrando su brazo.
Después de mi encuentro inesperado en el parque, llegue a casa y tras acomodar al gatito, me dí una ducha.
Me preguntaba una y otra vez, por que no podía tener una vida normal y tranquila como mucha gente.
Desde pequeña, siempre me habían ocurrido cosas estrañas, sin explicación.
Había dejado de darle importancia hacia mucho tiempo, pero lo que me estaba sucediendo, ya sobrepasaba los limites.
La noche se había vuelto calurosa, se estaba preparando una tormenta, me puse una braguitas que parecían shorts, y una camiseta de tirantes. No me seque el pelo, lo deje suelto, y abrí la ventana.
Encendí la televisón, y me tumbe en la cama a buscar algún programa soporífero.
Cambie de postura tantas veces que perdí la cuenta, y cuando ya parecía que mis ojos empezaban a pesar, escuche un pequeño golpe en la ventana.
Pequeño, pero que me hizo poner mis sentidos en alerta.
Solo me dió tiempo a incorporarme ligeramente, cuando apareció su oscura presencia, grande y fuerte en el interior de mi habitación.
Sentí como un hormigueó, empezó a recorrer mi cuerpo, tal vez por miedo, o tal vez excitación.
En el fondo, sentía una atracción que no entendía.
Un relámpago iluminó el cielo, y entre sombras vislumbré su rostro.
Sus ojos con ese verde antinatural, me obserbaban como el depredador que saborea su presa.
Su pelo caía cubriendo ligeramente su rostro.
Sus labios estaban apretados.
Me senté en la cama, estaba cansada de toda esta situación absurda.
-¿No sabes tocar la puerta?
Él no movió un solo músculo, nisiquiera se inmutó.
-Ya veo que careces de modales, pero es muy tarde y no tengo ganas de seguir jugando. Vuelve a salir por donde has entrado y dejame dormir.
Me pareció ver una sonrisa en su rostro, aunque no estaba segura. Seguía ahí parado, y no hacia ningún otro movimiento.
-¿Por que haces esto?¿quien eres?- le pregunte ya fuera de control.
No me dió tiempo ni a pestañear, cuando su rostro ya estaba pegado al mío.
Su enorme cuerpo me aprisionaba, y su peso me dejaba clavada en el colchón, sin escapatoria, sus brazos a ambos lados de mi cara, sus ojos me taladraban, y mi único pensamiento se dirigía a su boca.
Esos labios, que seguían estando apretados, me llamaban.
Imagenes pasando mi lengua sobre ellos hasta lograr quitarles esa rigidez, inundaban mi mente.
Asustado de mí misma, intente alejarlo posando mis manos con fuerza en su enorme pecho, pero con una rapidez sobrehumana, me encontré con sus mano apresando mis muñecas por encima de mi cabeza.
Mi respiración mas fuerte, y rápida hacia que mi pecho subiera y bajara deprisa, la delgada camiseta no era una barrera, no me protegía de sentir su calor, y su contacto me hacia arder.
Debía tener miedo, mas bien terror, pero no sucedía así.
Mis ojos se encontraron con los suyos, y el empezó a bajar lentamente, espectante, deseaba que me besara, pero torció su rostro y sintiendo su respiración en mi cuello, escuche su dura y ahora carrasposa voz.
Solo, desde la azotea de un edificio, observaba, como ella caminaba y desaparecía de mi vista.
La ira, la furia, el dolor me consumían.
¿Que tenia esa simple humana para hacerme sentir así?
-Yo, señor de la oscuridad, con una chasquido de mis dedos, podría hacerla desaparecer sin que llegara siquiera a pensar que iba a morir . O tal vez, hacerla sufrir lentamente, agonizar y hacerla desear, no a ver existidido.
Un crujido me sacó de mis pensamientos, y observe como mis manos habían destrozado parte del homigón que recubria la azotea.
Ella hacia que mis instintos se despertaran sin control.
Llevaba siglos que caminaba por el mundo, cansado de la monotonía.
Aburrido de ver el caos, destrucción y deprabación de esta humanidad insensible.
Su trabajo, lo hacían muy bien sin el.
Pero ella, lo había despertado de nuevo.
Su luz, su pureza de espíritu, lo había atraído como un imán.
Y lo había combertido todo en un caos.
Su interior se destruía y luchaba, queriendo corromper su alma y deseando protegerla, combiertiendole en un coctel explosivo, incapaz de controlar sus instintos.
Quería poseerla, en cuerpo y mente, hacerla sentir toda su oscuridad, que gimiera por conocer el placer del dolor.
Pero algo lo retenía, por primera vez conocía lo que era el miedo.
Se aterrorizaba solo de pensar, en las marcas que había dejado en su brazo, en lo que su mente y cuerpo le pedía en aquel momento, y milagrosamente se había detenido.
Cuando sus ojos le miraron, vio el reflejo de lo que era, y sintió nauseas.
Pero el era la oscuridad
Y ella, no era nada.
¿Por que no podía corromperla y dejar su semilla del mal en ella?
Un rugido salió de sus entrañas, haciendo que todos lo que lo escucharan, temblaran de terror.
El búfido del pequeño gatito, me dio valentía, y mi contestación me dejo satisfecha.
Después de todo lo que había pasado, pensando en "él", pues no sabia que era, o cual seria su nombre.
¡Se lo merecía!
Aunque no me atrevía a mirarlo directamente, y mi interior era un caos, quería irme, y quería seguir a su lado.
Saber su nombre, de que lugar venia, que me tocara otra vez, me besara y ...... cosas que nisiquiera me atrevo a pensar.
-¿Estas no son horas para estar en un parque?
Su voz tan masculina me asutaba, y me calentaba.
-¿A ti te importa? - le conteste todavía sin mirarle a los ojos.
- Puede que sí
Solté un risa hipócrita.
-¡Ya!, ahora me harás creer que miras por mí integridad, cuando hasta hace poco tuve tus moratones en mí brazo.
Le miré.
Directamente a esos ojos de un color verde inumano.
A ese rostro peligroso, tan masculino y marcado.
Y el me escrutaba detenidamente, su mandíbula estaba apretada, y sus brazos que colgaban a los lados, tenían los puños apretados.
-Tu no lo entiendes
Y con una última mirada llena de culpabilidad, se dió la vuelta, aparecieron sus alas y desapareció.
Sí, se esfumó delante de mis narices. Dejandome con la palabra en la boca.
La furia creció en mí, y de un salto me puse en pié y le grite.
-¡Eso!, ¡esfumate!, como siempre haces, como un cobarde, pero esto se acabó.
Mi voz resonó por todo el parque, sin obtener respuesta.
Miré al pequeño gatito, que estaba en mis brazos, y con voz cansada le dije.
-¡Vamonos a casa !
Era bien entrada la madrugada, después de tener frecuentes sueño húmedos, calientes y desesperantes, durante semanas, esa noche me armé de valor y salí a dar un paseo.
Necesitaba un poco de paz, en la calle se notaba que era tarde y no estaba muy concurrida.
La temperatura era agradable, aunque había una pequeña brisa.
Mis pisadas por el asfalto sonaban ligeramente, me llego el aroma a café de un puesto que se encontraba un poco mas adelante.
Había un pequeño parque al doblar la esquina, decidí dirigirme hacia allí, y sentarme en algún banco.
Tenia una pequeña fuente en el centro, y le rodeaban unos grandes arbustos.
Me senté en el primer banco que encontré, y me recoste dando un suspiro.
Levanté mi vista hacia el cielo, que estaba inusualmente estrellado, ya que la contaminación lo tenia casi siempre encapotado. La luna menguante resplandecía.
Mire en mí reloj la hora, y pensé que a estas horas no debería estar por allí, pero de vez en cuando hacer algo fuera de lugar, me reconfortaba.
Estando ensimismada en mis pensamiento, un ruido me puso en alerta.
¿Habia sonado algo cerca de los arbustos, o había sido mi imaginación?
Pero el ruidito, volvió a sonar, y sin pensarlo, me acerqué a comprobar que era.
Me agache despacio y aparte algunas ramas, y para mí asombro , me encontré con unas grandes orejas y unos brillantes ojos.
Un gatito de poco mas de dos meses, se encontraba tiritando.
Se le veía desnutrido y apagado.
Me quité la chaqueta y cogiéndolo con sumo cuidado, lo arropé con ella.
Al cabo de un rato, empezó a ronronear, en señal de gratitud.
No había ningún gatito mas, ni rastro de la madre.
¿Que iba hacer con él?, no podía dejarlo allí.
Me senté de nuevo en el banco, y le acaricié su pelaje negro.
Sus ojos verdes me demostraban agradecimiento.
- ¡Bien!, pues tendré que llevarte a casa.- le dije con una sonrisa.
-¿Y a mi no me llevas también?
No me atrevía a levantar la vista, sabia que era él, mi corazón empezó a golpear fuerte y el gatito se revolvió un poco entre mis brazos.
Su mano masculina apareció en mi campo visual, y acarició la cabecita del felino.
No debió gustarle mucho, pues le enseño sus dientecitos y le bufó de manera cómica.
Una sonrisa apareció en mi rostro, y con valentía le conteste.
- Parece que no.
Hola, se que últimamente no estoy mucho por aquí, vacaciones, estar fuera de casa..... pero ya queda menos para septiembre, y la amada rutina.
Solo desearos un feliz verano ( lo que queda), y que no os he olvidado.
Por cierto, os ánimo a que comentéis si os gusta mi blog, la historia y tal....bs
Fue una semana realmente larga.
No dormía bien, estaba constantemente distraida, incluso por no poner atención, al llegar a casa después de un día ajetreado me había tropezado en la escalera, y acabé en urgencias, con una fuerte contusión en la cabeza.
Ya en mi cama, y después de tomar los calmantes que me habían recetado, llegue a una conclusión.
No podía seguir así.
No me lo podía sacar de la cabeza, esa criatura de ojos verdes, y rostro hermoso pero cruel.
¿habia sido finalmente producto de mi imaginación? Tenia que ponerle fin a toda esta pesadilla.
Pero la duda seguía allí, los moretones en el brazo ya habían desaparecido, pero fueron realidad.
Y esos labios, que había besado, su sabor, pecaminoso.......esa noche soñé con él.
Bip, bip, bip¡¡¡¡, de un manotazo apague el despertador que cayó al suelo. Había tenia una noche llena de sueños inquietos, y me encontraba totalmente cansada.
Salí de la cama, arrastrando mis pies, parecía que tenia un gran peso encima.
Encendí la radió como todas las mañanas, y me metí en la ducha.
Aunque el agua caliente me hizo sentirme algo mejor, tenia un gran nudo en el estomago.
Me envolví en el albornoz, y con una mano intente quitar el vaho del espejo.
Mi reflejo poco nítido me mostraba las secuelas de pasar una mala noche.
Las ojeras marcadas, y el cansancio en mis ojos.
Todo había sido una pesadilla, un mal sueño. Seguro que el producto de leer y ver tantas películas de terror y ciencia ficción.
Me lo decía muchas veces a mí misma, siendo tan miedosa, tenia que cambiar de gustos, pero nunca encontraba algo que me llenara, si no era paranormal.
Pero en el fondo, el sueño me había gustado.
Ese ser, mitad hombre, mitad..... no se como definirlo, vestía alada o demonio, me había gustado.
Con un suspiro, me deje de pensamientos tontos y empecé a vestirme si no quería llegar tarde a trabajar.
Cogí mi crema corporal, y cuando me dispuse a ponérmela, jadee fuerte.
En mí brazo, tenia unos moretones, que parecían unos dedos, grandes, fuertes.....
Con una sonrisa en mis labios, me dije.
-Es real.
Me abrace mas fuerte, mi vida pendía de él.
Sus alas etéreas me rodeaban, estábamos estáticos en el cielo, muy por encima de los edificios.
Las luces de la ciudad, parecían pequeñas luciérnagas en movimiento.
-¿Que eres?- le pregunte con un jadeo.
-Solo un sueño.
Y abriendo sus grandes alas, se zafó de mis brazos, y me dejó caer.
Desperté con un grito desgarrador, desorientada.
Estaba en mí cama, mi habitación.
Mire hacia la ventana, que seguía abierta, y corrí a cerrarla. Pero antes eche un vistazo para asegurarme que no había nadie en la barandilla.
Había sido un sueño, y me vinieron a las mente sus últimas palabras.
-¡ Ja! un sueño, mas bien una pesadilla.
Y pase del miedo y el enfado, a la tristeza mas absoluta.
Nada había ocurrido, todo había sido irreal, producto de mi imaginación.
Volví a la cama, y me acurruque entre las sabanas, una pequeña lágrima corrió por mi mejilla, y totalmente abatida, me quede dormida.
Sí, me acerque a su boca, uní mis labios a los suyos y con el brazo que me quedaba libre me agarre a su camiseta.
Al principio, no note respuesta alguna por su parte, pero yo no dejé de desistir, y saboreando su labio inferior, él finalmente me atrajo, y con un ansia inesperada compartimos nuestras bocas.
Calor, sentía mucho calor, el viento que antes me mecía, empezó a soplar con mas fuerza, y las sensaciones me desbordaban.
Ya había perdido la cabeza, empezando por seguir con él y no salir huyendo cuando lo vi, y segundo por estar besándome con alguien o algo que no sabia ni conocía.
Pero una fuerza fuera de mi control, me atraía y tiraba de mí, haciendo que me pegara mas y mas a su cuerpo.
Un cuerpo que debería estar hecho para el pecado. Sentía los marcados músculos de su pecho, como su respiración se agitaba al compás de la mía.
El soltó el brazo que todavía me tenia preso, y condujo el mio hacia su cuello.
Me abrazo atrayéndome mas hacia él, y sentí cada parte de su cuerpo, la fina capa de mi camisón no dejaba lugar a la imaginación.
Por un momento creí volar, hacia rato que había dejado de sentir mis pies descalzos en el suelo.
Abrí los ojos en un acto reflejo, y pegando un chillido nada femenino vi como los edificios se encontraban bastante lejos de mí.
El silencio lleno todo el espacio.
¿Por que habría dicho eso? ¿y si realmente debiera tener miedo, o mejor dicho, pánico?
De mí boca salió un grito mudo, cuando sentí que su mano se poso en mi brazo, y empezó a recorrerlo despacio, muy despacio.
Era una mano masculina, fuerte, grande, y su caricia suave me tenia ipnotizada, entre otras cosas. ¿Deberia darme vergüenza reconocer que me sentía excitada?
Su mano subía y bajaba tentadoramente, pausadamente, hasta que se detuvo en mi muñeca.
Me agarró fuerte, como una garra que no quiere perder su presa, pero no sentía dolor, solo presión.
Mi interior era un torbellino de sensaciones que chocaban entre sí.
Miedo, atracción, huida, fricción...... Pero todo se detuvo cuando esa mano tan atractiva empezó a transformarse.
Las uñas que tan elegantemente estaban recortadas, ahora crecían formados garras de color oscuro, y los dedos fuertes, crecían en tamaño y longitud, atenazando mi brazo mas fuertemente.
- ¿Sigues teniendo dudas?, ¿Deberias o no temerme?
Su voz me saco del cautiverio al que estaba sometida, admirando la transformación de su mano.
¿Tambien habría cambiado su rostro de aspecto, o su cuerpo? Por que quedarme con la duda, me gire rápidamente. No medí muy bien la distancia, nuestros rostros quedaron a escasos milímetros, y para mi sorpresa, él no había cambiado.
Seguía teniendo esos ojos verdes rasgados, que parecían tener luz propia. Y esa mandíbula fuerte.... y ahora que estaba mas cerca, me di cuenta que no se había afeitado, tenia una ligera sombra.
Pero, lo que si me dejo locamente hechizada, fue su sonrisa.
Tenia solo una comisura alzada, dándole un cierto aspecto de Truan, junto a esos labios que me estaban llamando.....
Tenia que estar volviendome loca, pues me sentía fuertemente atraída, hacia ese ser, hombre o lo que fuera, y la alarma de mi conciencia me pedía que huyera, pero mi cuerpo me rogaba que le besara.
Y entonces, creo que se me ocurrió la solución mas tonta y disparatada, para resolver este embrollo interior.
-¿Puedo besarte?
Sí, pensareis que me debe faltar un tornillo, pero me pareció lo mas razonable en ese momento.
Seguro que también vosotras también debéis estar pensando lo mismo, no lo neguéis.
El cambio la expresión de su rostro, al escuchar mi pregunta. Serio y a la defensiva, me observaba como si fuera una rareza de la naturaleza.
Y yo sin darle tiempo a reaccionar me acerque a su boca, para que no pudiera escapar.
Su voz ronca, sexy, masculina, produjo un escalofrío por todo mi cuerpo.
No sabia si girarme, y volver a mirarle directamente, o continuar quieta, y seguir sintiendo su respiración, en mi cuello.
No sentía su calor corporal, pero si su presencia, que parecía ocuparlo todo, el espacio a su alrededor parecía que chisporroteaba, como los momentos anteriores a una gran tormenta.
Las palabras surgieron de mi boca sin previo aviso.
Solo podía ver el perfil de su rostro, vestía con ropa oscura y de su espalda sobresalían unas alas irreales.
Estaba paralizada, aterrorizada, pero espectante.
Con una velocidad sobrehumana, desapareció de la barandilla y apareció a mi lado, su rostro justo frente al mío, me hizo contener el aire en mis pulmones.
Sus ojos de un verde demasiado vivido para ser reales, me observaban detenidamente.
Yo conseguí inhalar un poco de aire, aunque no el suficiente.
Conseguí desprender mi vista de sus ojos fríos y letales.
Y lentamente recorrí sus facciones, dura mente masculino, atractivo, peligroso, pero podría decir que era bello.
Aunque me acechaba como un depredador, ya no sentía el mismo miedo.
Lo que tarde en parpadear, desapareció de mi vista.
En un segundo, pensé que había sido producto de mi imaginación, pero un segundo despues sentí como un escalofrío recorría mi columna, y percibí su respiración cerca de mi cuello.
Me encontraba en mi ventana, obserbando el eclipse de Luna que tanto habían nombrado en las noticias.
Era una noche de temperatura agradable, la ciudad estaba silenciosa, y yo me encontraba relajada, abstraída, embelesada mirando distraida esa maravilla de la naturaleza.
La suabe brisa mecía mi cabello, y apoyada en mi brazo seguía obserbando.
Pero sentí un cierto escalofrío que recorrió mi cuerpo, poniendo mi piel de gallina, y saliendo de mi estupor, me incorpore, y me di el susto mas grande de toda mi vida.
Allí, sentado en la banrandilla, como si ese fuera el lugar mas apropiado, se encontraba el ser mas hermoso e íntimamente, que jamas hubiera conocido.
Para que podáis haceros una idea, mis gustos en cuanto a lectura, son sobre todo romántica paranormal , pero también me gusta leer otros géneros.
Escritoras favoritas, Sherrilyn Kenyon, Larissa ione, el gran portento Lena Valenti, nuestra escritora española, Lisa Kleypas, y con especial cariño, Johanna lindsey.
Nos vemos.